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Un concepto importante: Resiliencia A pesar de su capacidad disminuida para autorregularse, las personas con el TDAH pueden alcanzar metas deseables a lo largo de la vida. Todos tenemos el potencial de ser resilientes, es decir, tener la capacidad para moldearnos, tolerar y lidiar con las presiones a las que estamos expuestos. La resiliencia puede nacer en la persona. El hogar, la escuela, la comunidad y la cultura también pueden desarrollar la resiliencia en las personas. Esta es una de las razones por lo cual el objetivo más importante en el tratamiento del TDAH es tener una visión proactiva que fomente el desarrollo de las cualidades y habilidades de las personas con esta condición y promueva ambientes que faciliten la resiliencia. Por ejemplo, cada persona tiene diferentes tipos de inteligencia, como aquella asociada a la música, al arte, a la relación con los demás, al razonamiento matemático, al uso creativo del lenguaje, y a los deportes, entre otras (Gardner, 1983). Para fomentar la resiliencia es necesario identificar, resaltar y canalizar estas habilidades. De esta manera aunque las personas tuvieran “déficit de atención” estarían protegidas o muy lejos de tener un “déficit de reconocimiento”.
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