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Influencias Ambientales Se ha encontrado cierto grado de asociación entre el TDAH y niveles elevados de plomo en la sangre, exposición al humo del cigarrillo y fumar o ingerir bebidas alcohólicas o drogas durante el embarazo (Barkley, 2006; Nigg, 2006). Algunos niños pudieran exhibir mayor nivel de actividad como reacción a la ingestión de sustancias artificiales usadas para preservar o dar color y sabor a los alimentos. Sin embargo, no hay evidencia de que estas sustancias “causen” el TDAH (McCann y col., 2007). Por otro lado, las experiencias vividas por el niño en la familia, en la escuela y en el ambiente social (Barkley, 2006; Barkley y col., 2008; Biederman y col.,1995,1996; Warbuton y col.,1995) pueden influir en:
Cabe mencionar que no hay evidencia de que estas experiencias sean las que contribuyen a que una persona presente el TDAH o no. Influencias Protectoras Las experiencias vividas sí pueden jugar un papel clave en proteger al niño con el TDAH de afectarse emocionalmente, caer en un patrón de conducta antisocial y delictiva y limitarse en su desarrollo como persona. Entre otros, podemos señalar uno o más de los siguientes protectores:
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