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Funciones Ejecutivas y Autorregulación Las funciones ejecutivas son las acciones mentales complejas que nos permiten responder más a un plan, que a cosas inmediatas que llaman la atención. Estas funciones empiezan a desarrollarse a partir del primer año de vida y continúan desarrollándose hasta la adolescencia. Incluyen procesos tales como planificar, organizarse, manejar el tiempo eficazmente, mantener en mente información necesaria para llevar a cabo actividades y resistir la urgencia de actuar. A la larga permiten guiar nuestras acciones más por las instrucciones que nos damos que por influencias externas. Es decir, facilitan autorregular el comportamiento para poder hacer lo que nos proponemos hacer y adaptarnos eficazmente al ambiente (Barkley, 1997, 2006; Brown, 2005; Nigg, 2007). Influencias Neurobiológicas ¿Es cierto el refrán que se usa en algunos países, “de tal palo tal astilla”? El factor de riesgo neurobiológico más importante que predispone al desarrollo del TDAH es la herencia. Claro está, se hereda la predisposición, no el TDAH. Varias investigaciones científicas señalan que la sobreactividad o la falta de atención se heredan en el mismo grado que la estatura física se hereda. Es probable que entre el 70 y el 80% de las diferencias en el nivel de actividad e inatención entre las personas puede estar asociado a influencias hereditarias (Barkley, 2006 ; Faraone y col., 2005; Gilger y col.,1992; Levy y col.,1997; Nigg, 2006). He aquí algunos datos pertinentes:
Al igual que otros muchos estudiosos, visualizo que en muchos casos el TDAH resulta de la inmadurez o rezago en el desarrollo de los procesos de autorregulación (Barkley, 2006). Evidencia reciente para este punto de vista surge de un estudio que sugiere que el grosor de la corteza cerebral de los niños con el TDAH tarda aproximadamente tres años más en desarrollarse (Shaw y col., 2007). No debe sorprendernos el hallazgo de que el retraso mayor en el desarrollo ocurrió en áreas prefrontales especializadas en la autorregulación. Esta inmadurez y otros factores neurobiológicos en el desarrollo pudieran estar asociados a la herencia.
Madurez del cerebro, según reflejada en la edad en que un área de la corteza alcanza el grosor más elevado en niños con el TDAH (arriba) o con un desarrollo normal ( abajo). Las áreas claras son más finas, mientras que las áreas oscuras son más gruesas. El color azul claro en la secuencia para el TDAH y el color púrpura claro en la secuencia de desarrollo normal corresponden al mismo grosor. Las áreas más oscuras en la parte baja del cerebro, que no están asociadas al TDAH, habían alcanzado su punto más elevado al iniciarse el estudio o por razones estadísticas no podían ser analizadas para identificar la edad que corresponde al grosor más elevado. Fuente: NIMH Child Psychiatry Branch Es posible que la herencia también explique otros factores de riesgo , tales como regiones cerebrales menos desarrolladas, disfunción en la red de interconexiones frontal- estriada y otras regiones del cerebro, y niveles reducidos de dopamina y norepinefrina en estas áreas. Las complicaciones médicas en el embarazo, nacer prematuramente (peso menor de 2.5 kg / 5.5 lbs) y sufrir daño cerebral posnatal (Barkley, 2006; Nigg, 2006) también son factores neurobiológicos de riesgo. Tema anterior: Tratamiento del TDAH |
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